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Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente. |
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En la Declaración de Río (Cumbre del Planeta de Río, 1992) se establece claramente el vínculo existente entre las cuestiones medioambientales y el desarrollo: “… a fin de lograr un desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente formará parte integral del proceso de desarrollo y no puede ser considerada como parte aislada del mismo”. Si la protección del medio ambiente va a ser considerada como parte del proceso de desarrollo tenemos que preguntarnos de qué forma se evalúan los riesgos medioambientales que conlleva la actividad humana. Para ello la Declaración de de Río propuso mantener un enfoque preventivo en la protección medioambiental. Este principio ha sido aceptado en la Unión Europea y ya forma parte del derecho medioambiental internacional. Desde el punto de vista empresarial las organizaciones deberían considerar lo siguiente:
Por otra parte, el enfoque preventivo debería asociarse con el enfoque de precaución, el cual manejaría las incertidumbres y garantizaría la transparencia. Para la valoración de riesgos futuros, se dispone de una serie de valiosas herramientas para recabar información sobre problemas potenciales e impactos ocasionados por los cambios tecnológicos, de procesos, de planificación y de gestión, tales como:
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