Las empresas trabajarán en contra de la corrupción en todas sus formas, incluidas la extorsión y el soborno.

 

La corrupción supone graves problemas y amenazas para la estabilidad y seguridad de las sociedades al socavar los valores de la democracia, la ética y la justicia y al comprometer el desarrollo sostenible y el imperio de la ley.

Las empresas, en su compromiso en contra de la corrupción deberían evitar situaciones como:

  • Conflictos de interés entre las responsabilidades de un empleado y su vida personal.
  • Aceptar regalos o favores, a título individual, de proveedores que mantengan o traten de mantener relaciones comerciales con la empresa, si se considera que tales actos van más allá de lo que se conceptúa como actitud de cortesía aceptable, dentro del ámbito de conductas comerciales éticas y responsables. Se deberían rechazar invitaciones para eventos no estrictamente necesarios en el ejercicio profesional del empleado.
  • Revelar a proveedores la publicidad, las ofertas o cualquier otra información confidencial  de otro proveedor.
  • Proporcionar datos confidenciales de clientes.
  • Actuaciones irregulares aceptadas por todos los que componen la empresa bajo la premisa “Todo el mundo lo hace”.

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