Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente.

 

En la Declaración de Río (Cumbre del Planeta de Río, 1992) se establece claramente el vínculo existente entre las cuestiones medioambientales y el desarrollo:

“… a fin de lograr un desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente formará parte integral del proceso de desarrollo y no puede ser considerada como parte aislada del mismo”.

Si la protección del medio ambiente va a ser considerada como parte del proceso de desarrollo tenemos que preguntarnos de qué forma se evalúan los riesgos medioambientales que conlleva la actividad humana.

Para ello la Declaración de de Río propuso mantener un enfoque preventivo en la protección medioambiental. Este principio ha sido aceptado en la Unión Europea y ya forma parte del derecho medioambiental internacional. 

Desde el punto de vista empresarial las organizaciones deberían considerar lo siguiente:

  • Las medidas para paliar daños ya producidos, por ejemplo los costes de reparación o deterioro de la imagen de la compañía, pueden ser más gravosas que las medidas preventivas.
  • La inversión en métodos de producción no sostenibles, es decir, que agoten los recursos y degraden el medio ambiente produce una rentabilidad menor a largo plazo que la inversión en instalaciones ecosostenibles.
  • La inversión y el desarrollo en productos respetuosos con el medio ambiente pueden producir considerables beneficios a largo plazo.

Por otra parte, el enfoque preventivo debería asociarse con el enfoque de precaución, el cual manejaría las incertidumbres y garantizaría la transparencia.

Para la valoración de riesgos futuros, se dispone de una serie de valiosas herramientas para recabar información sobre problemas potenciales e impactos ocasionados por los cambios tecnológicos, de procesos, de planificación y de gestión, tales como:

  • Informe de riesgo ambiental. Establece el potencial de daños ambientales no intencionados junto con otro tipo de riesgos.
  • Informe del ciclo vital. Estudia las oportunidades de signo medioambiental positivo para el desarrollo de productos y procesos.
  • Informe de impacto ambiental. Garantiza que el impacto de los proyectos de desarrollo se mantiene en un nivel aceptable.
  • Informe de estrategia medioambiental. Garantiza que el impacto de las políticas y planes son tenidos en cuenta y son mitigados sus efectos.